Como Criar Villanos Correctamente Novela - Capítulo 331
C331. El que lleva el nombre de Pereza (4)
Un aullido monstruoso que convierte el terror en reverencia retumba por todas partes, y las masas de carne tan gigantes como montañas quedan aplastadas.
Aun así, aquello levanta su única mano restante para intentar atacar de algún modo a Basiliora.
En su enorme mano, huesos retorcidos brotan y forman una especie de espina grotesca, que desciende hacia la espalda de Basiliora…
¡C-R-A-C!
Pero esa mano queda bloqueada con ridícula facilidad por una espina negra que sobresale de la espalda de Basiliora.
CRA-CRACK-CRACK!!
Y acto seguido es hecha completamente añicos.
Un monstruo que lanza un grito capaz de amenazar a todos…
Y sin embargo, también un rugido que insuflaba esperanza a todos los presentes, termina por desplomarse sobre el territorio negro.
Desde el suelo oscuro, hilos negros emergen sin parar, tratando de elevar los pedazos de carne para reconstruir su cuerpo.
CRUUU-CRUCRU-!
Así comienza a levantarse otra montaña de carne.
‘¿Comenzó?’
Alon observa lo que sucede en tierra firme y, al confirmar que su ataque había funcionado contra el Pecado de la Pereza, exhala un suspiro breve.
En la obra original, el Pecado de la Pereza tenía un total de cuatro fases.
La Fase 1 consistía en expandir sin descanso el territorio negro sin recibir daño de nadie, haciendo que todos los que entraran en su “territorio” se mataran entre sí.
Si la situación no se resolvía rápido, era imposible detener al Pecado de la Pereza.
En base al mapa mundial de Psychedelia:
Si la invasión del territorio negro llegaba a 30 casillas o más, era un Game Over automático sin discusión.
Dentro del juego no existían hechizos con un alcance mayor a 31 casillas.
No, en realidad ni siquiera existía uno de 31. El máximo era de 20 casillas. En otras palabras, no había forma real de detener al Pecado de la Pereza.
El motivo de que el límite de Game Over fuera de 31 casillas, con todo ese diseño absurdo, era el poder divino.
La fórmula era complicada, pero si uno se recubría con el poder divino de Sironia dentro del juego, podía avanzar dentro del territorio negro ignorando sus efectos.
Claro, solo hasta 20 casillas.
A partir de ahí, comenzaban a acumularse debuffs hasta convertirte en lo mismo que todos los demás.
Así debería haber sido originalmente.
‘…Tengo que agradecerle a Heinkel.’
Si no fuese por ella, ni siquiera hubiera podido pensar en una estrategia real para detener al Pecado. El mundo habría estado condenado.
Pero era muy pronto para tranquilizarse.
Apenas habían superado la primera fase.
Alon bajó la mirada.
Basiliora estaba rodeado por nuevas masas de carne emergiendo.
‘Seis… no, ¿siete?’
Dependiendo del tamaño del territorio negro, aumentaba el número de masas invocadas.
Con un tamaño de 30 casillas, se invocaban cuatro.
‘……………Como suponía, este territorio es muchísimo más grande que en el juego.’
Lo pensó al ver el número de masas, aunque incluso así no sintió un peligro real.
Desde tierra firme, siete enormes masas de carne se lanzan simultáneamente contra Basiliora.
Incluso desde el cielo podía sentirse su tamaño, al punto de que en un instante rodearon a Basiliora.
“Qué mier*a…—”
“¿No deberíamos hacer algo, Selaim?! ¡Esto no tiene nada que ver con el plan que escuchamos! ¡¡Dijiste que eran cuatro, no siete!!”
Los soldados maldijeron en pánico, y Parkline gritó desesperado.
Era natural.
Cada una de esas masas era lo bastante grande para aplastar a Basiliora solo con su cuerpo.
Selaim tragó saliva, resignado, y comenzó a reunir maná para desplegar magia.
“—”
Cuando las masas negras envolvieoron completamente a Basiliora, y un puñado de manos monstruosas con huesos sobresalientes se elevaron al cielo para caer todas a la vez—
Alon, como si hubiese estado esperando justo ese instante, formó sus sellos con serenidad.
Y entonces…
“Shadow Tree.”
Los soldados—
Y Selaim y Parkline vieron algo imposible.
Desde todo el cuerpo de Basiliora brotaron…
Árboles de color negro oscuro.
Sin hacer ruido, esos árboles desgarraron las masas de carne que lo aprisionaban. Cubiertos de sangre rojo oscuro y fluidos verdes, los árboles se expandieron devorando el territorio negro y el cielo.
Luego elevaron las masas negras como frutos pesados y las alzaron hacia lo alto.
“¿D-Dragon…?”
Un soldado murmuró al ver los árboles negros extendiéndose como alas.
Todos, sin palabras, observaban en trance la figura de Basiliora.
Era abrumador.
Los incontables árboles adheridos a su cuerpo hacían que Basiliora pareciera aún más gigantesco.
Miedo natural ante un ser vivo… o quizá euforia. Ambas emociones se asentaron en los corazones de todos.
Y con otro rugido del que recibe, Basiliora, los restos fragmentados de las masas de carne caen desde el cielo hacia el suelo.
A diferencia del momento en que devoraban el miedo ajeno para formarse, ahora se desploman de manera patética, haciéndose pedazos.
Brazos arrancados, huesos grotescos que antes crecían con ferocidad, ahora se quiebran sin fuerza.
Y entonces…
‘Con esto, Fase 2 terminada.’
Alon confirmó la situación en tierra firme y se preparó para la inminente Fase 3—
‘No… ya empezó.’
Él observó la tercera fase, que había comenzado más rápido de lo previsto.
Refuerza su visión con maná y ve un grupo acercándose al Palacio Real de Ashtalon, emanando poder peligroso.
Alon identificó de inmediato quiénes eran.
‘Tres de los Siete Grandes: Dragon Spear, Millennial Ice, y Cliff Sword.’
La Fase 3 del Pecado de la Pereza.
Dentro del territorio negro, aquellos que murieron pero poseían un cierto nivel de poder eran convertidos en marionetas.
Aunque, más exactamente, eran “controlados” por el Pecado. Por eso esta fase siempre generaba discusiones entre los jugadores.
Los controlados se determinaban al azar.
Si ese encuentro aleatorio involucraba a personajes en la posición de “Grandes Poderosos”, o Master Knights, la situación se volvía absurdamente complicada.
Los controlados recibían entre un +50% y un +100% de poder.
Y como demostración de ello—
Los tres Grandes que se acercaban desde lejos eran tan intensos que casi podía verse la oscuridad que emanaban.
Millennial Ice, empuñando un arma gigantesca, congelaba todo a su alrededor.
A un lado, Dragon Spear llevaba una lanza que emanaba un aura mortal.
Y por último, Cliff Sword—
CRAACK— CRRRRRRR!
Él destrozaba el terreno sin esfuerzo mientras avanzaba lentamente.
Un acto sin sentido alguno.
Pero contaba con suficiente poder para permitirse ese derroche.
Solo observó un momento esa escena cuando…
“Como esperaba, vienen.”
Alon vió también a los innumerables seres que comenzaban a congregarse detrás de ellos.
Ni siquiera podrían llamarse muertos.
Soldados, caballeros, monstruos.
Todo aquello que una vez estuvo vivo y conservaba un mínimo de forma.
Todos avanzaban hacia Alon, que preparaba otra magia para lanzarla contra el Pecado de la Pereza.
Y entonces, de repente—
Dragon Spear alza su enorme lanza.
¡¡KWA-AAAAAAAAANG!!
Un maná desbordante estalló con violencia.
Sin importarle lo que pueda pasarle a su propio cuerpo, Dragon Spear adopta posición de lanzamiento, y un maná asfixiante se reúne en su brazo.
Sin duda, su objetivo es Alon.
Y no solo él.
Millennial Ice y Cliff Sword, que caminaban tranquilamente emanando poder, comenzaron a avanzar hacia el reabo de Alon, congelando el aire para formar escalones.
Los Grandes reforzados por el Pecado.
…Aquellos cuyo cuerpo conservaba aunque fuera un poco de forma.
Todos se lanzaron simultáneamente para eliminar a Alon.
Con un sonido como metal retorciéndose—
La lanza de Dragon Spear, deformada hasta el límite, entró en el campo de visión de Alon.
Incluso sin mejorar su visión podría ver claramente la lanza envolviéndose en maná negro, tragándoselo todo.
Para esa lanza, la distancia no parecía importar.
Al soltarla, alcanzaría el reabo en un instante. Era indiscutible.
Pero Alon se mantuvo sereno.
Porque todo esto estaba previsto.
La lanza de Dragon Spear cortó el aire, vibrando con un sonido escalofriante.
Atravesó el viento, el sonido, avanzando directamente como si fuera a derribar a un dios en el cielo.
Todos miraron la lanza que seguía acelerando como si ganara ímpetu de la nada, perforando la atmósfera.
Entonces—
¡¡BOOOOOM!!
Un rayo dorado estalló y golpeó la lanza que iba hacia el reabo.
Allí—
Seolrang, teñida de dorado.
Con una sonrisa escalofriante—
Hiijuk-!
Ella devolvió la lanza hacia Dragon Spear, disparándola de vuelta con fuerza brutal.
¡PAAAAAAAHHH—!
La lanza se clavó en Dragon Spear, y el suelo estalló como si hubiera sido bombardeado por un misil.
En medio de la nube de polvo, Millennial Ice, que un instante antes había creado escalones de hielo en el aire, se lanzó hacia Seolrang…
¡CRACK!
Pero la gigantesca arma de él ni siquiera logra tocarla.
“Cuánto tiempo.”
Con una sonrisa ligera, Eliban bloqueó sin dificultad el ataque de Millennial Ice.
Es imposible ver qué expresión hizo Millennial Ice, pero intentó inmediatamente patear al obstáculo frente a él—
¡¡KWA-AAAAAANG!!
Como si lo hubiera previsto, Eliban baja su espada con violencia, y Millennial Ice fue arrojado hacia el suelo.
En ese instante—
Desde la nube de polvo, Cliff Sword, en posición de desenvainar, intentó lanzar un corte.
[-]
Pero él no pudo desenvainar.
El espadachín miró por una fracción de segundo la enorme espada clavada en el lugar donde estaba parado, luego miró al cielo.
Donde antes solo había un barco, ahora en ese cielo azul—
PAJIK— ¡PAJIJIK!
Grietas comenzaron a formarse siguiendo trayectorias complejas como circuitos.
Tantas que parecían capaces de devorar todo el cielo.
Y en cuestión de segundos, de esas grietas comenzaron a surgir innumerables armas, y entonces—
“Qué necios…”
Una voz cayó desde lo alto.
“Para ser simples cascarones…”
Una silueta apareció, con todas esas armas a su espalda dentro de las grietas.
“No crean que pueden tocar a mi hermano.”
La voz de Radan resonó, mirando la tierra con absoluta arrogancia.
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