Como Criar Villanos Correctamente Novela - Capítulo 368
C368. Sobre el Pecado (6)
El lugar donde Alon abrió los ojos era un espacio completamente blanco y vacío.
No había arriba ni abajo.
Él ni siquiera sabía dónde estaba apoyado; era simplemente un espacio blanco.
Mientras observaba aquel espacio en silencio, Alon pensó:
**“¿Fallé…?”**
Fallar.
En realidad, en su último instante, la muerte ya había llegado hasta Alon. Su cuerpo, tras usar varias veces Reverse Heaven, ya no le permitía usarlo más. Y él había exprimido hasta la última gota del poder divino necesario para emplear la divinidad del Primordial Elf.
Aun así, usó Reverse Heaven en el último momento.
No porque él hubiera aceptado la muerte, sino porque había hecho un cálculo minucioso.
**“…Estoy seguro de que al final el poder divino sí se reunió.”**
Cuando pensó en la voz de Eliban…
En el último segundo, al usar Reverse Heaven…
Pensaba utilizar la reverencia acumulada de los soldados reunidos para activar la divinidad del Primordial Elf.
Creía que los soldados presentes le proporcionarían, como mínimo, la cantidad indispensable de poder divino para que pudiera usar el poder del Primordial Elf.
Por eso, mientras divagaba unos segundos…
**“Eya-diya.”**
Alon vio ante él una figura conocida–
**“…Eliban?”**
Él Se dio cuenta:
Elisan estaba de pie frente a él.
El rostro de Eliban, que giró la mirada como si lo hubiese estado esperando, no era diferente al último que Alon había visto.
Con su sonrisa alegre. Con esos ojos azules sin preocupación, mirando a Alon.
**“Qué–”**
Alon abrió la boca, pero no pudo formar palabras.
Él no sabía por dónde empezar a preguntar.
¿Debería preguntar si estaban muertos?
¿O qué era ese lugar?
¿O por qué Eliban se había convertido en un Pecado?
Su mente era un caos.
Pero, por desgracia…
Alon no tenía tiempo para pensar demasiado.
“Lo siento. Pero para el ‘siguiente’, no había otra opción. Así que–”
No–
“Lo que venga después… te lo encargo.”
Ni siquiera el tiempo concedido era mucho.
“¡Espera–!”
Ante las palabras de despedida de Eliban, Alon gritó sin darse cuenta.
Él todavía no sabía qué debía decir.
Y sabía que no había tiempo.
Pero si ese era realmente el final…
Había algo que debía transmitirle.
“Gracias.”
Alon había intentado evitar la destrucción, pero nunca había puesto “todo” en ello. Incluso sabiendo que la aniquilación llegaría, nunca estuvo dispuesto a dar la vida por completo.
Y eso era porque…
Eliban existía.
El protagonista de Psychedelia.
El héroe que salvaría este mundo. Gracias a su existencia, Alon, aunque trabajaba, podía mantenerse un paso alejado del terror de la destrucción.
Por eso ahora lo decía.
Porque la sola existencia de Eliban le había dado consuelo y alivio. Un consuelo frente al miedo al futuro.
Quizá sus sentimientos llegaron a él. Eliban miró fijamente a Alon.
Su sonrisa era la mismo. Solo que–
“No digas eso. Antes o ahora, el que siempre ha recibido ayuda…”
Parecía incluso más satisfecho.
“…Siempre he sido yo.”
Justo cuando Alon iba a devolverle la sonrisa…
“–Padre.”
“¿Qué–?”
Un dolor desgarrador recorrió su cuerpo.
“¡Kh!”
Al abrir los ojos a causa del dolor, sintiendo como si su cuerpo fuese partido en pedazos, Alon apretó los dientes y miró hacia adelante.
En el cielo seguía el Abyss. Dentro de ese abismo seguía aquella “vía láctea/galaxia”, y la tierra bajo él, donde antes se alzaban espinas, era ahora un terreno grisáceo.
Y en aquella tierra gris, había alguien de pie:
El Young Carrier (Joven Portador).
El aspecto de él había cambiado respecto al inicio.
La armadura estaba destrozada, la mitad de la espada parecía haber desaparecido, dejando solo la empuñadura.
Él estaba en un estado en el que parecía imposible continuar luchando.
**“Ah.”**
Aun viendo eso, Alon suspiró.
Ciertamente, el aspecto del Young Carrier era miserable.
El Pecado que luchaba a su lado tampoco se movía ya, seguramente por los daños acumulados.
Pero entonces…
**Crack–**
Alon lo vio.
El cuerpo del Young Carrier, muy ligeramente, comenzaba a regenerarse.
**[¿Puedes cargar con el karma de los Pecados?]**
Mientras pensaba qué debía hacer, escuchó la voz del Pecado.
Alon lo miró en silencio.
Era la misma frase de antes.
Alon abrió y cerró la boca varias veces.
Él sabía qué respuesta debía dar.
Había solo una que encajaba en esa situación.
Aun así, dudaba.
Porque aunque no entendiera del todo…
Él no podía estar seguro de que aceptar sería realmente lo correcto.
El silencio se prolongó, y el Young Carrier lo observó mientras hablaba:
**[Hemos arrebatado incontables vidas.]**
Él comenzó su relato.
**[Hubo un tiempo en que llenamos el continente con la sangre de los caídos.]**
Con voz calmada.
**[Hubo un tiempo en que cubrimos toda la tierra con los cuerpos de quienes arrebatamos.]**
Siguió narrando sin emoción.
**[Hubo un tiempo en que cortamos la cabeza de una madre que sostenía una escoba para proteger a su hijo.]**
**[Hubo un tiempo en que aplastamos el cuerpo de un hijo que sostenía una azada para proteger a su anciana madre.]**
**[Hubo un tiempo en que partimos en dos a los soldados que corrían para proteger a sus seres queridos.]**
**[Hubo un tiempo en que reventamos al sacerdote que rezaba para proteger a los huérfanos.]**
Hubo un tiempo–
Hubo un tiempo–
Hubo muchos tiempos.
La voz del Young Carrier recitaba la verdad del Pecado.
No había placer.
No había emoción.
No había culpa.
Ni tampoco alegría.
Lo único perceptible en su voz, que enumeraba muertes sin fin…
Era una emoción extremadamente contradictoria.
Tan contradictoria que cualquiera allí tendría que hacerse preguntas.
**[Matamos a quienes debíamos proteger.]**
Deber.
Eso era lo que se sentía.
“…¿Por qué?”
La respuesta llegó:
**[Para detener a los ‘Observers’.]**
Alon captó fragmentos de la verdad.
**[Este mundo fue creado para el nacimiento de un dios.]**
**[Esa es la verdadera naturaleza de este mundo.]**
Nuevos fragmentos de la verdad inundaron los oídos de Alon.
**[Por eso, en este mundo, la ‘fe’ puede convertirse en un ‘dios’.]**
Algo que en Psychedelia jamás se mencionaba.
**[Todos los seres inteligentes nacidos en este continente existen solo para el nacimiento del dios.]**
Y aun viviendo aquí, nunca lo había sabido.
**[Y cuando nazca el dios–]**
La verdad de este mundo.
**[–El mundo será destruido.]**
Ante esa revelación, Alon instintivamente abrió la boca.
“…Ya existieron dioses en el mundo anterior.”
**[¿Te refieres a lo que ustedes llaman la era de los dioses olvidados?]**
“Sí.”
**[Ellos no eran dioses. Solo anomalías que surgieron por casualidad. Ningún ser nacido en este mundo puede convertirse en dios.]**
“¿Por qué?”
La pregunta inmediata de Alon.
Pero–
[Porque los seres de este mundo no fueron creados para convertirse en dioses.]
La respuesta era tan simple y clara…
Que Alon no pudo replicar.
**[Los seres de este mundo existen solo para ofrecer fe a los ‘Observers’ que descienden. Ahí termina nuestra labor.]**
Pero entonces–
**[Quien nos despertó comprendió algo más entre esta desesperada verdad.]**
**[Mientras la población no superara cierto número, ellos no descenderían.]**
“Ah…”
Alon dejó escapar un suspiro.
‘Lo que quiero proteger… es a los humanos.’
Y como un destello, recordó las palabras de Sloth.
Con eso…
Alon comprendió con claridad.
La verdad de este mundo.
[Los Pecados enloquecieron.]
[Greed borró sus propias emociones para no soportar matar lo que debía proteger.]
[Envy fue incapaz de mantener su verdadera forma.]
La verdad de los Pecados.
[Sloth apartó la mirada de la horrenda realidad.]
[Pride, por noble que fuera, terminó devolucionando su propia inteligencia.]
Con expresión inexpresiva, el Young Carrier continuó.
**[Te pregunto otra vez.]**
**[¿Puedes cargar con el karma de los Pecados?]**
Una nueva pregunta. Alon guardó silencio.
Al principio él no comprendió de qué hablaba. Tampoco la segunda vez.
Pero ahora sí.
Él ahora entendía.
Sabía qué significaba cargar con ese karma.
Los Pecados habían tomado incontables vidas, y por ello, se habían roto.
Sus actos no podían justificarse, ni siquiera si fueron por el bien del mundo. Habían creado miedo y sufrimiento.
Aun así, se habían hecho cargo de todo el odio del mundo para que este ciclo continuara.
Por eso preguntaban:
Si él estaba dispuesto a terminar el ciclo cargando el karma de los Pecados.
Aun cuando, si fracasaba, sería aplastado bajo su peso.
Si avanzaría para salvar el mundo con esa carga sobre sus espaldas.
Estaban preguntando eso.
Alon movió los labios.
Miles de pensamientos cruzaron su mente.
…La verdad, Alon nunca había pensado en asumir una responsabilidad tan grande.
Ni al salvar a los niños,
ni al tratar con los Outer Gods,
ni al enfrentar a los Pecados.
Su objetivo nunca fue heroico.
Él solo quería hacer lo que pudiera…
Y vivir una vida tranquila y feliz una vez superada la crisis del fin del mundo.
Eso era todo.
…No, quizá había cambiado un poco.
Alon desvió la mirada.
Detrás de él estaban rostros familiares.
Él vio a Yutia, a Deus, a Rine, a Seolrang, a Radan.
Él vio a Ryanga, a Historia, a Nangwon.
Y aunque no estaba ahí, Magrina también.
…Lo que Alon deseaba
era vivir en paz con aquellos con quienes había creado lazos.
Eso era todo.
El recordó su objetivo.
Aun habiendo llegado a este punto, la palabra “salvación” le resultaba ajena.
Salvar el mundo le parecía algo demasiado lejano.
Él no era un héroe.
Ni un campeón.
Pero aun así…
Para alcanzar ese pequeño deseo suyo, solo podía hacer una cosa.
“Sí.”
Alon asintió.
Con una mirada firme.
Mirando al Young Carrier.
Así lo declaró.
Y entonces…
[Ya veo.]
Respondió el Young Carrier.
Con calma.
Pero con alivio.
Como si estuviera satisfecho.
…Como si estuviera agradecido.
Y entonces…
**[…Si esa es tu elección, está bien.]**
El cuerpo del Young Carrier comenzó a desintegrarse lentamente en polvo gris. Y junto a él, los Pecados, inmóviles hasta hace un momento, también se deshacían en partículas grises.
**[El resto… lo dejo en tus manos.]**
Ante esas palabras, Alon levantó la voz apresuradamente.
**“…Tengo una pregunta.”**
[Dilo.]
“¿Quiénes son exactamente los Observers?”
El Young Carrier levantó la media espada que aún sostenía.
Alon, instintivamente, levantó la vista al cielo.
El cielo había vuelto a ser el cielo nocturno original.
Lo que veía era la “galaxia” flotando en el cielo azul oscuro.
Se extrañó.
Porque aunque siguió la punta de la espada, solo vio la vía láctea.
Brillante, iluminando la tierra.
Pero–
[Cuando uno alcanza la verdad, hay cosas que puede ver.]
Cuando escuchó esas palabras, Alon recordó algo que había oído antes.
**‘…¿Te parece hermoso?’**
La primera vez.
Cuando él siguió al Observer en Laksas.
Las palabras del Observer con aquella expresión lejana.
‘Cuando uno alcanza la verdad, hay cosas que puede ver.’
Las palabras del Young Carrier en ese instante. Y luego–
**[Se les llama de muchas formas.]**
El mundo empezó a cambiar.
**[Y hay muchas formas de describirlos.]**
La hermosa galaxia que veía ante sus ojos comenzó a deformarse.
**[En el antiguo oriente los llamaban los Regentes de la Providencia.]**
No.
**[Los antiguos elfos los llamaban los que Se Erguían sobre el World Tree.]**
No.
**[En los antiguos reinos se les llamaba los Sangre Divina. Pero el Imperio Ilaneph, que descubrió su origen, y la Plaga que lo destruyó,]**
No era eso.
**[…Los llamaron así, porque usan este mundo como un vientre para gestar.]**
No era que la galaxia cambiara de forma.
Era que Alon podía ver la verdad.
**“!”**
No era una galaxia.
No era un río.
Era…
**[Divine Blood.]**
**“…¿Ojos?”**
Eran ojos.
Decenas.
Cientos.
Miles de ojos grandes y pequeños.
Llenando el cielo nocturno.
Cada uno con una forma distinta.
Pero todos–
**[Por fin descienden al mundo…]**
Lo miraban.
**[…Han estado esperaXXXXXXXXXXXdo]**
Con voces rotas, deformadas.
**[…Nos vemos abajo…]**
Todos esos ojos, rebosantes de una profunda euforia,
miraban a Alon.
Como si se alegraran…
De que por fin una vida pudiera ver la verdad.
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