El Regreso del Ranker mas Grande de la Historia Novela - Capítulo 71
Capítulo 71: Padre (3)
Retumbar…….
Yosef miró hacia el cielo donde se estaba gestando una tormenta eléctrica.
En los últimos días, el cielo había sido de todo menos ordinario. Con solo mirar las nubes, no habría sido extraño que una tormenta de nieve hubiera azotado en cualquier momento, sin embargo, la nieve que caía en realidad era poco más que aguanieve. A veces, las nubes se concentraban en un solo lugar con una densidad antinatural, para luego despejarse de repente y volver a nublarse en un ciclo repetitivo.
Hasta la estación meteorológica dice que no pueden precisar la causa exacta……..
El clima voluble nunca fue un buen augurio. Al fin y al cabo, la humanidad ya se había enfrentado a la extinción una vez antes en forma de una era de hielo.
Y con el asunto del teniente general Max aún sin resolver, el clima tenía que volverse inquietante además de todo lo demás.
Habían pasado trece días desde que el teniente general Max fue detenido bajo los cargos de ordenar el asesinato de su hijo adoptivo, Bones. Y todavía no se había decidido ninguna disposición a su respecto. Incluso con los testimonios del Comandante, de Platón y del líder del Equipo 2, ¿por qué se retrasaba el castigo?
No me digas que se han dado cuenta de algo…….
Si se trataba de evidencia, no había dejado ni rastro de polvo. Solo había hablado verbalmente con el coronel que había sido el líder del Equipo 2, por lo que solo ese coronel sabía de su participación en el asunto. Y ese coronel se había deshecho de él, haciendo que pareciera un suicidio.
Dicen que seguía vendiendo el nombre del teniente general Max incluso mientras estaba colgado del acantilado. Vaya que crie a un maldito perro excelente, si es que tengo que decirlo yo mismo.
Por muy leal que hubiera sido ese perro, su manejo del trabajo había sido insatisfactorio. De entre todas las cosas, Bones —el hijo adoptivo del teniente general Max— había vuelto con vida.
El plan original había sido matar a Bones durante el caos de la campaña de subyugación y disfrazarlo de legítima defensa. Bones tenía un mal genio y se alteraba con facilidad, por lo que la historia debería haber sido que le había apuntado con un arma a su superior en un ataque de ira y había sido abatido a tiros en fuego defensivo…….
Pero entonces se produjo la situación imprevista en la que el Equipo 1, con el Comandante, fue emboscado por monstruos de gran clase durante la búsqueda. Originalmente, después de que la búsqueda se completara, se habría encargado de él discretamente mientras los ciento y pico de hombres se movían juntos, pero con los diez equipos originales reorganizados en cinco, se volvió imposible manejarlo sin que los demás se dieran cuenta.
El coronel, al que se le ordenó lidiar con Bones antes de que terminara la subyugación, debió de decidir por su cuenta meter a Bones en el reorganizado Equipo 2 y llevarlo a algún lugar fuera de la vista para terminar el trabajo. Con diez miembros en el equipo, manejarlo solo habría sido difícil, por lo que debió de reclutar a unos cuantos, y al ver que Bones y Lucas estaban vivos, los oficiales que no logró reclutar debieron de interferir.
Bones…… ese bastardo también es tenaz como el demonio.
Incluso después de escuchar del líder del Equipo 2 que el teniente general Max había intentado matarlo, Bones seguía manteniendo la boca cerrada. Había seguido a Max con tanta devoción que, incluso si Max hubiera intentado matarlo, no habría querido traicionar a su padre. Elegir el silencio en lugar de acusar al padre que creía que lo había abandonado fue verdaderamente cruel por su parte.
Así como Yosef había criado a un perro como ese coronel, Max también debió de haber llevado a un perro de verdad a su hogar.
Lo afortunado es que Su Excelencia, Lord Haydam, y el hijo de Antón escucharon el testimonio del coronel.
Si solo el Comandante y Haydam lo hubieran escuchado, la facción pro-Daphne habría planteado una gran objeción, pero como Platón, el hijo de Antón, también había testificado, nadie de ninguno de los bandos sospechaba. Todos sabían que, incluso si Platón hacía locuras, no era del tipo que doblegaba sus convicciones y daba falso testimonio.
La única evidencia era el testimonio de que se había hecho bajo las órdenes del teniente general Max.
Pero es extraño.
Lo que Yosef había ordenado era matar a Bones disfrazándolo de legítima defensa, no inculpar directamente al teniente general Max. Aunque lo había hecho con la intención de derribar a Max, lo que Yosef había querido era una escena en la que Max, enfurecido por la muerte de Bones, disparara y matara al coronel. No había imaginado que siete valiosos oficiales morirían a causa de esto. Matar al coronel y disfrazarlo de suicidio había sido en parte por despecho también.
¡Incluso le recalqué que si las cosas salían mal y lo descubrían, debía culpar a Bones por insubordinación…….!
Si un coronel de la facción pro-Haydam, ni siquiera de la pro-Daphne, se había movido solo por las amenazas del teniente general Max, no había forma de que el Comandante y Haydam no lo encontraran extraño. Además, Max no ganaba nada matando a Bones. Entonces, ¿por qué ese coronel había confesado falsamente que había intentado matar a Bones bajo las amenazas de Max? ¿Había estado en una situación en la que no tenía más remedio que confesar de esa manera?
De todos modos, ahora que ya ha dado ese testimonio, no hay nada que pueda hacer.
Mientras no saliera otra evidencia —no, incluso si salía otra evidencia— el Comandante no sospecharía de él. Aun así, el hecho de que Max todavía no hubiera sido castigado ponía a Yosef inquieto. A este ritmo, casi parecía que el Comandante no tenía la menor intención de castigar a Max.
En ese momento, alguien llamó a la puerta de su oficina.
—Adelante.
—General.
Su ayudante entró, se acercó y le susurró al oído.
—Lord Haydam ha venido a verlo.
—¿Lord Haydam?
Haydam jamás había venido a buscarlo por iniciativa propia. Y que viniera justo en este momento, de entre todos los momentos posibles. Si el sucesor de la zona hubiera venido a llamar, uno podría alegrarse de que hubiera llegado una oportunidad, pero para Yosef se sentía como la parca en persona.
Se debía en parte a que tenía algo de qué sentirse culpable, pero también a que ese rostro angelical que sonreía alegremente mientras limpiaba casualmente la sangre del teniente general Batom que le había salpicado en la cara se había quedado grabado en la mente de Yosef como una especie de trauma.
No.
Si era la parca, no tenía sentido inquietarse por ello. No es como si pudiera rechazarlo solo porque no era bienvenido, y si uno iba a recibir una paliza, era mejor recibirla rápido. Ni siquiera Lord Haydam lo ejecutaría sumariamente, al ayudante más cercano del Comandante.
—Lord Haydam está aquí y ¿me preguntas qué hacer? Dile que pase y trae algo de té.
—Bueno…….
El ayudante dudó, luego habló en un tono aún más bajo.
—El segundo teniente Bones está con él.
—¿El segundo teniente Bones?
—……¿Qué debo hacer?
¿Por qué Lord Haydam traería a verle al sujeto que se supone debía estar bajo protección en la residencia del Comandante? Yosef estaba a punto de caer en la contemplación de nuevo cuando se dio cuenta de que este no era el momento para eso. La parca no solo daba miedo, sino que también tenía mal genio, por lo que no se sabía qué podría pasar si lo dejaba de pie fuera de la puerta por demasiado tiempo.
—……Hazlos entrar a ambos. Yo mismo prepararé el té, así que puedes retirarte.
—Sí, mi General.
Después de que el ayudante se fue, poco después, un sonriente Haydam y un demacrado Bones entraron a la oficina.
Al confirmar el rostro despejado de Haydam, Yosef se sorprendió por dentro.
Lo llaman el milagro de la grieta y, en efecto, ni un solo rasguño en él.
¿Cómo podía salir tan ileso después de caer de ese acantilado? Los ojos que lo miraban todavía no mostraban el menor respeto por un ser humano, y por un momento incluso sintió que el miedo crecía en su interior.
¿Es esa la mirada que uno le dirige a un ser humano? ¿Quién tomaría a este niño por un niño de diez años criado en los barrios bajos? Ni siquiera el cachorro de un monstruo podría irradiar un aura tan feroz…….
Pensó que podía entender un poco los sentimientos de Antón al decidir jubilarse apresuradamente y retirarse del ejército.
No, no.
Ese Antón era solo un cobarde que huyó por miedo a que le pasara algo a su hijo. Siendo actualmente el ayudante más cercano del Comandante, y soñando en un futuro cercano con el papel de asesor de Haydam, Yosef saludó a los dos con una sonrisa afable en el rostro.
—Cuánto tiempo sin verle, Lord Haydam. Cuando escuché las noticias de la campaña de subyugación, este viejo se quedó muy estupefacto. Me alegra verlo sano y salvo de esta manera.
—No sabía que estuvieras preocupándote tanto por mí. Como nunca viniste a visitarme al hospital, pensé que te habías olvidado. A tu edad, supongo que se vuelve difícil recordar si Su Excelencia siquiera tenía un hijo o no.
Había bastante malicia en las palabras, pero por sus observaciones hasta el momento, si se enredaba en las palabras de Haydam, no sería cuestión de la malicia de las palabras —puede que ni siquiera fuera capaz de juntar sus propios huesos—, por lo que Yosef fingió no entender el significado y se rio con ganas.
—Escuché que los recién nombrados oficiales se quedaban en la habitación del hospital las veinticuatro horas del día, así que me abstuve de visitar porque pensé que podría hacerlos sentir incómocos si venía. ¿Escuché que cuidaron bien de Lord Haydam mientras estuvo hospitalizado?
Llevando la conversación de manera natural hacia Bones, Yosef los invitó a sentarse en lugar de quedarse de pie.
—Por favor, pónganse cómodos.
—Gracias, General.
El segundo teniente Bones se sentó de inmediato, mientras que Haydam se quedó mirándolo un momento como si pensara en algo, y solo se sentó cuando pareció que Yosef iba a instarlo a tomar asiento de nuevo moviendo los labios.
—Claro. Por ahora.
—junto con ese comentario significativo.
Yosef trató de no alterarse mientras se acercaba al juego de té preparado a un lado y ponía el agua a hervir.
—Entonces, ¿qué trae a su señoría a ver a este viejo? Tenía la impresión de que el segundo teniente Bones ha estado recientemente…… absteniéndose de salir debido a algunos asuntos desagradables.
—No gran cosa, solo quería que Yosef ayudara con una cosa.
¿Ayudar…… dijo?
¿Le está pidiendo ayuda Lord Haydam a él en este momento?
Yosef se relajó un poco de su tensión y preguntó mientras preparaba las tazas de té para tres.
—¿Se refiere a que Lord Haydam necesita mi ayuda?
—Para ser precisos, no yo, sino el segundo teniente Bones aquí presente necesita ayuda.
—¿El segundo teniente Bones?
—Bones, habla con confianza. Puedes decirle al tío Yosef.
El apelativo «tío Yosef» sonó bastante dulce para sus oídos, por lo que Yosef miró a Bones como si estuviera listo para escuchar cualquier cosa. Ante eso, Bones se encogió de hombros con sorpresa y dudó, incapaz de hablar con facilidad. Yosef esperó pacientemente a que Bones encontrara sus palabras.
Solo después de que el agua hirviendo del té hubo sido vertida en las tazas y colocada frente a los tres, Bones abrió finalmente la boca.
—Quiero testificar que mi padre adoptivo…… el teniente general Max intentó matarme.
Yosef levantó una ceja ligeramente.
¿Ha estado guardando silencio todo este tiempo y ahora de repente ha cambiado de opinión?
Yosef miró de reojo a Haydam, pero Haydam simplemente lucía una leve sonrisa como diciendo que los dos debían hablar a partir de ahí. Volviendo su mirada de nuevo hacia Bones, Yosef preguntó.
—……¿Por qué necesitas mi ayuda para tu testimonio?
—Me gustaría que el General me acompañara mientras testifico.
Mmm.
Pedirle que lo acompañara significaba pedir protección para poder testificar de manera segura. No era extraño que Bones le hiciera una petición así. En una situación en la que Max podría haber mandado a asesinarlo, no podía pedirle muy bien a un oficial de la facción pro-Daphne que lo protegiera. Y el propio Yosef había presionado recientemente de manera activa para que Bones y Lucas recibieran protección en la residencia del Comandante, por lo que debió de pensar que Yosef lo ayudaría con mucho gusto.
—No hay nada difícil en eso, pero para algo así, ¿por qué…….?
Cuando la mirada de Yosef se dirigió a Haydam una vez más, Bones respondió como si supiera a qué se refería.
—Te estás preguntando por qué no le pedí a Lord Haydam.
—Así es. Su Excelencia está al tanto de que usted y Lord Haydam mantienen una relación especialmente cercana, así que no hay razón por la que no lo ayudaría, ¿verdad?
—Le pedí a Lord Haydam que hablara con Su Excelencia, pero…… por alguna razón, Su Excelencia parece pensar que el teniente general Max no es el culpable.
Ante esas palabras, Yosef sintió como si su corazón se hubiera derrumbado.
¿Su Excelencia piensa que Max no es el culpable…….?
Casi mostró su pánico, pero Yosef se obligó a mantener la compostura y preguntó en un tono de desconcierto.
—Si no es Max, entonces ¿quién demonios haría tal cosa?
—Bueno…….
Cuando Bones no pudo responder con facilidad, Yosef, incapaz incluso de pensar en dejar la taza de té que había levantado, tragó saliva con sequedad debido a su ansiedad.
¿No me digas que la razón por la que trajo al segundo teniente Bones a verme es porque Su Excelencia sospecha de mí como el culpable?
Esta vez Yosef no pudo esperar más por una respuesta y tuvo que preguntar de nuevo.
—¿Quién es, he dicho?
—Es alguien en esta habitación.
Yosef dejó caer la taza de té que sostenía sin darse cuenta.
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