La Basura de la Familia del Conde Novela - Capítulo 397
C397
“Ah-”
Un pequeño huevo.
En el mismo instante en que lo vieron, los habitantes del Séptimo Mal que habían llegado al Castillo de Algodón de Azúcar estuvieron a punto de inclinar instintivamente la cabeza.
“……!”
Los otros espías de los Ocho Males, que se habían infiltrado disfrazados de habitantes del Séptimo Mal, se sorprendieron al ver que, a pesar de no ser simples moradores ni mobs de bajo nivel –sino seres de tal habilidad que se les había encomendado la misión de infiltrarse en este lugar–, bastaba con mirarlo para sentir una intimidación tan abrumadora que casi se hacen reverencias.
“…….”
“…….”
Los rostros se endurecieron.
El jefe del Séptimo Mal que nacerá pronto…
Todo en él era extraordinario incluso antes de nacer, aún más que en los demás jefes de los Ocho Males. ¿Qué significaba eso?
“Ah-ah-”
“Oh……!”
Y los mobs de rango medio del Séptimo Mal, entre exclamaciones y suspiros, aceptaron de lleno la imponente presencia que los envolvía.
El Castillo de Algodón de Azúcar…
aquellos mobs de rango medio y superior, quienes se habían sentido frustrados por no poder ingresar,
¡Boom! ¡Kum!
Se arrodillaron y bajaron la cabeza ante aquel pequeño huevo.
“¡Por fin, ha llegado el verdadero líder que nos guiará—!”
Quienes, siendo los fuertes del Séptimo Mal, podían sentirlo con mayor intensidad…
Unos 120,000 seres vivos, todos afectados de manera uniforme por aquella imponente presencia.
Sin embargo, esa fuerza no resultaba asfixiante, sino que se extendía como si el viento la llevara a todos los rincones.
El huevo.
El mero hecho de que algo habite en el interior de él ya irradiaba la autoridad de un gobernante.
“Ah-”
“Uah……!”
Y los habitantes comunes y mobs, sin saber cómo reaccionar ante semejante intimidación, comenzaron a moverse imitando las reverencias de otros jefes: se arrodillaban, inclinaban la cabeza o juntaban las manos alzando la mirada hacia el huevo.
Y se asombraron, pues tal conducta les resultaba tan natural y familiar.
Aunque el Séptimo Mal ya había tenido dos jefes (bosses) finales, nunca antes había sucedido algo así.
“!”
“!!”
En ese preciso instante, al presenciar lo que sucedía a continuación, contuvieron la respiración.
¡Crá, crá!
La vasta llanura que rodea el Castillo de Algodón de Azúcar, junto con el bosque que la circunda, se vio invadida de repente por cuervos negros que se elevaron al unísono. Tras soltar varios graznidos, se posaron sobre las ramas y en el suelo, extendiendo sus alas en una postura que recordaba la reverencia de un humano.
Clac, clac.
Los esqueletos que habían sido movilizados desde distintas partes del continente para llegar hasta aquí, finalmente arribaron a la llanura.
—Ellos…
¡Boom!
Como si recibieran una orden, muchos se arrodillaron de un solo lado; ya fueran en forma de monstruos o de humanos, todos se postraron ante el huevo con la dignidad de caballeros.
“…Qué espectáculo….”
Los enviados de diversos imperios y reinos, que se habían infiltrado en el bosque para observar a lo lejos la llanura, no pudieron evitar sentir escalofríos, aun disimulando su presencia.
“…En verdad,
Los Ocho Males.
Entre ellos, aparece un nuevo jefe (boss).”
Acorralados por presagios inquietantes, habían sido enviados urgentemente a este lugar. Infiltrados en uno de los Ocho Males, su nivel de habilidad era, sin duda, de élite entre las naciones. Y eso era precisamente lo que estaban sintiendo.
Un enviado de la Torre Mágica, que había llegado aquí por encargo del Emperador, murmuró en voz baja:
“…En verdad, es el nacimiento de un inmenso mal—”
Terrible.
Bajo unas nubes de un rojo oscuro, un huevo que emanaba la aura de un soberano…
¿Qué nacerá de ese huevo?
A simple vista, parecía tener la forma de un huevo de dragón.
Dado que el jefe final anterior del Séptimo Mal era un dragón, era fácil suponer que este nuevo jefe (boss) también lo sería.
Pero, ¿acaso un dragón nace de esta manera?
“…Rey Demon…”
Un enviado, que inconscientemente pronunciaba la palabra prohibida que se había esparcido como rumor por doquier, hizo callar a los forasteros, quienes, aunque fingieron desinterés, no pudieron olvidar aquella palabra.
Presagio.
La sensación ominosa brotaba en torno a ese huevo.
¿Será acaso el nacimiento de un enemigo que amenace este mundo?
Si fuera así…
En el preciso instante del nacimiento…
“¿No deberíamos eliminarlo?”
Aunque no contáramos con el poder para hacerlo, antes de que creciera aún más…
Glup.
Alguien tragó saliva.
Todos los enviados compartían ese pensamiento.
Y no eran los únicos: también los espías procedentes de los otros Ocho Males tuvieron ideas similares.
“¡Ugh!”
“¡Eh-!”
Pero antes de que pudieran profundizar en ese pensamiento, la situación cambió radicalmente de un momento a otro.
Todo se precipitó de golpe.
¡Fiuuu—-
De repente, el viento sopló con una fuerza colosal; las hojas del bosque caían al suelo, las ramas se estremecían fácilmente.
¡Tuduk, tuduk!
Y comenzaron a caer gotas de lluvia. Lo que empezó como una o dos gotas pronto se convirtió en una lluvia torrencial, que caía a cántaros.
¡Aaaaaah–!
El viento arremolinado y la lluvia, tan intensa que oscurecía la vista, azotaron con furia.
“¡Krrr!”
“¡Ugh!”
Quienes se veían inmersos en aquel vendaval soltaron gemidos, sin poder recomponerse.
“……!”
“!”
Sin embargo, la mayoría –unos 120,000 seres vivos– se quedaron mudos, observando fijamente sin poder articular palabra.
La vasta llanura, cubierta por un cielo de un rojo oscuro, era el único lugar en el que reinaba la calma, mientras que en todas partes el viento y la lluvia azotaban con violencia.
“…….”
“…….”
No se atrevieron a pronunciar palabra, hasta que comprendieron que aquella fuerza que los envolvía no mezclaba miedo ni desesperación, sino que era simplemente la manifestación de la existencia de aquel ser, como la mano de un rey que cuida a sus súbditos con imponente autoridad y la certeza de no causarles daño.
“Ah-”
Alguien dejó escapar un suspiro.
Y aun en medio de la ominosidad, en ese lugar donde habitaban los del Séptimo Mal, reinaba la seguridad.
“¡Son espías!”
“¡Hay infiltrados!”
Especialmente los mobs de rango jefe, que ya habían percibido lo que ocurría en el bosque, no tuvieron más opción que mostrar una reverencia aún mayor ante aquel huevo intacto.
(El anterior jefe (boss) dragón, Neo, jamás nos protegió; en los Ocho Males, la mayoría de los jefes son aún más duros y malvados, salvo quizás en el Sexto Mal o el Tercer Mal, que al menos sienten cierto apego por sus propias filas.)
¡Kum!
En ese instante, la tierra tembló violentamente.
Clac!
Al mismo tiempo, los esqueletos se desplomaron en el suelo, postrándose por completo.
¡Bat!
Los cuervos, reprimiendo incluso sus graznidos, se elevaron al unísono y, a partir de la línea divisoria entre la llanura y el bosque, formaron un enorme círculo.
En la tierra estaban los esqueletos, en el cielo los cuervos.
Y en el preciso instante en que se dieron cuenta de que habían formado una barrera defensiva…
“…….”
Cale estaba fijamente mirando algo.
[Tasa de eclosión 99.9999%]
Además, sus compañeros en el piso superior lo observaban.
Especialmente Cheonma, quien con tan solo su energía había logrado cubrir la vasta llanura, miraba a Cale, ileso, con una mirada enigmática.
Silenciosamente, Cale levantó la mano.
[Tasa de eclosión 100%]
En el momento en que él bajó la mano, se dirigió hacia la ventana.
Crac-crac–
El huevo comenzó a agrietarse.
Eden Miru estaba naciendo.
“Vámonos.”
¡Fiuuu—!
El viento se arremolinó alrededor de los pies de Cale.
“¡Es el comienzo!”
Raon lanzó un hechizo de invisibilidad sobre Cale y sobre sí mismo.
Una persona y un dragón se impulsaron por la ventana y se acercaron al huevo.
Los demás no pudieron verlo, pero eso no importaba.
Crac-crac–
—¡Humano, Eden Miru está naciendo!
Alguien debe estar junto al recién nacido; por muy grandioso que sea su nacimiento, siempre es necesario que alguien lo reciba y lo cuide.
“Empieza,” dijo Cale en voz baja.
Raon levantó la cabeza.
Nubes de un rojo oscuro.
La pequeña cáscara del huevo.
Un huevo de un color misterioso, en el que se mezclaban tonalidades de negro, dorado y morado, se mostraba de forma enigmática ante quien lo contemplaba.
Crac-crac–
La grieta se fue haciendo cada vez más profunda.
“Ji ji!”
Raon, aún invisible, observó todo y, aleteando, extendió con entusiasmo sus rechonchas patas delanteras de lado.
¡Uuuung––
Maná oscuro se aglomeró alrededor de las nubes rojizas, aunque los demás no pudieron distinguirla por la densidad de las nubes.
Raon estaba extasiado.
Destruir o hacer estallar algo resulta emocionante, pero hoy no había peligro alguno de que alguien saliera herido ni la necesidad de proteger a nadie.
Hoy, la única misión de Raon era:
‘¡Celebrar!’
Eden Miru…
Bastaba con celebrar el nuevo nacimiento del Dragon Half-Blood.
Sintiendo la energía del maná que se acumulaba, Raon murmuró sin querer:
“…Mamá…”
Y se sorprendió a sí mismo.
Sheritt.
Ella, junto con Eden Miru.
Aunque, como familia, Cale, On, Hong, Choi Han y los demás se acercaban de modo similar, estos dos dragones se acercaban con un sentimiento algo distinto.
Toc toc.
Cale, aún invisible, se acarició la cabeza.
—Sí, ahora todo está bien.
“Ji ji!”
Raon se sentía feliz; sus alas aleteaban con más fuerza en respuesta.
¡Chas!
Sus dos patas delanteras se encontraron.
En ese preciso instante…
¡Uuuuu–– ¡Uuuuu––
El cielo comenzó a llorar.
Así era como Raon, aun invisible, celebraba el nacimiento de Eden Miru: demostrando el poder de este recién nacido.
¡Ruum––
Poco a poco, rayos de luz platino comenzaron a asomar bajo el cielo oscuro.
Y Cheonma movió la mano hacia el firmamento; el cielo rojizo empezó a resquebrajarse, como si un rayo partiera las nubes.
En el instante en que el huevo se agrietó, en el preciso momento en que una nueva vida estaba a punto de nacer, tras ocultar lo ominoso, un rayo –una luz– hizo acto de presencia.
“Ha comenzado.”
Y en una montaña algo alejada, el Dragón Antiguo Eruhaben, que observaba todo, movió la mano en silencio.
Suuuu––
Maná de color platino giraba a su alrededor.
Su mirada se posó en el pequeño huevo.
Recordó aquella luz, la de un dragón colosal, que en el pasado se había esforzado por proteger a todos.
“Así es.”
Las nubes oscuras se abrieron, dejando entrever una corriente de luz platino.
—Tú eres luz.
No, Eden Miru.
Él es luz.
[Título: Portador de luz y tiempo, semi-humano y semi-dragón]
¿Acaso ni siquiera este juego lo reconoce de esa manera?
“Entonces, debe ser un nacimiento acorde a ello.”
Mientras viento y lluvia azotaban de todos lados, las nubes se partieron y un rayo de luz platino descendió sobre la tierra.
“!”
“……!”
Los habitantes del Séptimo Mal, tan asombrados que ni siquiera pudieron gritar y se encogieron, vieron cómo el rayo se desvanecía lentamente antes de alcanzar el suelo, transformándose en polvo de luz platino.
Ssssss––
Ese polvo cayó sobre la tierra y se posó sobre los habitantes del Séptimo Mal.
Mobs, adultos y ancianos, todos observaron cómo la luz y aquel polvo luminoso caían sobre ellos, atravesando las nubes oscuras.
No podían apartar la mirada, ya que el mayor porcentaje de aquel polvo se había extendido en el cielo, como una aurora, y en el centro estaba el huevo.
Crac-crac–
Finalmente, el huevo se agrietó lo suficiente como para ser visto por todos.
“Ah-”
Es sagrado.
La ominosidad se desvaneció.
Una escena tan hermosa conmovió sus corazones, como si un héroe naciera.
Ya fueran del Séptimo Mal, de los Ocho Males o de otras naciones, nadie pudo pensar en otra cosa ante ese festín de luz.
Al contrario, los de más alto rango se estremecieron ante la visión, comprendiendo de inmediato:
Esto no es un mal común.
¿Cómo es posible que algo tan maligno desprenda una luz tan bella?
Se dieron cuenta:
“Es un mal inmenso.”
El mal y el bien… una entidad tan colosal, capaz de conmover los corazones de todos, estaba naciendo en este mismo instante.
Crac-crac–
Finalmente, el huevo se hizo pedazos por completo.
—¡Humano, él ha nacido!
Justo cuando Raon exclamó de esa manera…
—¡Ah!
“¡Mmm!”
Tanto Cale como Raon se quedaron perplejos.
¡Paaaah!
Una luz deslumbrante brotó del huevo.
—Es luz verdadera.
Tal como decía Super Rock, no era la luz producida por Raon y Eruhaben, sino una luz genuina que emanaba del huevo.
Tan intensa que Cale, sin darse cuenta, cerró los ojos.
Pero en medio de ese fulgor, él pudo distinguir débilmente algo en el centro; aun con los ojos cerrados, extendió la mano.
Suavidad.
Él sintió algo; se dio cuenta enseguida de que se trataba de otra pata delantera. (La textura era ligeramente más suave que la que recordaba de la pata de Raon en su niñez.)
Lo tomó con delicadeza y, al jalarlo suavemente, la criatura se acurrucó en su regazo.
Cale, aún invisible, sabía muy bien lo que debía hacer antes de que aquella luminiscencia desapareciera.
Acarició suavemente su liso lomo y, con ambas manos, levantó con firmeza a la pequeña criatura sobre su cabeza.
Y la luz se disipó.
—¡Humano, es Eden Miru!
Cale y Raon, aún invisibles, contemplaron una aurora formada por deslumbrante polvo de platino; en su centro, pudieron distinguir a un pequeño dragón.
Aunque es semi-humano y semi-dragón, en ese instante Eden Miru tenía la apariencia de un dragón bebé.
Tan diminuto que cabía en las manos de Cale y que se sostenía de manera segura, el dragón abrió sus ojos lentamente, inclinando la cabeza como si supiera quién lo sostenía.
“…….”
“…….”
Cale y Eden Miru se miraron mutuamente.
Entonces, Cale se sobresaltó al ver en él unos ojos negros azabache idénticos a los suyos.
Un cuerpo negro, como el de Raon, pero adornado con vetas doradas que evocaban la Vía Láctea, y además, brotaron de su cabeza dos pequeños cuernos de tono púrpura.
El semi-humano, semi-dragón que posee luz y tiempo…
Eden Miru.
Sus ojos redondos, al igual que los de Raon, dibujaron en su mirada una sonrisa semejante a una luna creciente dirigida a Cale.
—Gracias.
Una voz, transmitida por magia, sonó de inmediato.
Aunque era una voz muy infantil, era la de Eden Miru.
—Me gusta mi nombre.
Tardíamente, Eden Miru expresó su gratitud a Cale.
En ese instante, apareció en la pantalla la ventana de la misión.
[¡Misión completada!]
Se completó otra misión secundaria.
[¡Se ha creado una Leyenda asombrosa!]
Sí. Es asombroso.
[Progreso de la ceremonia de nacimiento: 302%]
¿Cuál será el nivel de recompensa?
Si el 300% daba SSS+++, esto es algo más.
¿Qué nos darán?
Mientras Cale pensaba absorto,
[*La leyenda “El nacimiento del mal sagrado, del dragón de luz” se registrará en el mundo de New World!*]
—¿Eh?
Cale se detuvo.
¿Qué dragón?
¿Un dragón de luz?
¿Acaso quieren decir “dragón de luz”?
Pero, ¿dragón de luz…? Algo de esto me resulta un tanto inquietante.
¿No será una bestia descomunal?
Claro, Eden Miru no podría serlo.
Cale levantó la cabeza y miró al pequeño dragón que cabía en ambas manos.
Eden Miru era… bueno, digamos…
—¡Humano, Eden Miru es tan adorable! ¡Es digno de ser el más pequeño!
Aunque él tiene más de 900 años, es realmente tierno. Su aspecto, tan adorable que hasta Cale lo admitía, parecía que el propio Eden Miru aún no lo había percibido.
“¡Waaah—-!”
En ese preciso instante se escucharon vítores que retumbaron en los oídos.
Cale bajó la cabeza.
Tal como ordenó Sheritt, incontables seres –llegando hasta 120,000 y muchos más que no se podían ni contar– vitoreaban el nacimiento de Eden Miru, con miradas llenas de asombro, respeto o pura alegría.
—¡Ji ji! ¡Lo logramos!
Raon se mostró encantado,
“Bueno, está bien.”
Cale también se sentía bastante contento.
Ni ellos sabían que la expresión de Eden Miru era extrañamente serena.
Y en ese mismo instante…
“Hu hu-”
Clopeh Sekka comprobó que todos los vídeos se habían almacenado y de inmediato inició la segunda fase de su trabajo.
“Difundan esto por el mundo.”
New World, el Tercer Mundo.
¡Que se haga eco en todas partes!
Cale, absorto en los vítores, no se percató de que la ventana de la misión mostraba nuevas variaciones:
[Progreso de la ceremonia de nacimiento: 307%]
[Progreso de la ceremonia de nacimiento: 308%]
[Progreso de la ceremonia de nacimiento: 309%]
El progreso seguía aumentando. Aún Clopeh Sekka no se había mostrado del todo claro para Cale…
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Comments for chapter "Capítulo 397"
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2 Comments
Madara Info
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Mar_90
Jajajwjsjajqj AL FIN NACIOOOO!
Sentia la emoción recorrer todo mi cuerpo durante el capítulo entero!
Mar_90
Cuando Cale alzó a Eden me acordé de el Rey León jajajaj
Y sonó: EL CICLO SIN FIIIIN! QUE NOS MUEVE A TODOOOOOS!