El Apocalipsis Necesita de un Profesional Novela - Capítulo 91
Capítulo 91
Capítulo 91: Daphne (1) – Se necesita un jugador veterano en el apocalipsis
Daphne (1)
Todavía no tengo idea de qué estado de ánimo me encontraba al finalizar el examen de admisión.
Recuerdo perfectamente a los examinadores —e incluso a los cadetes que ejercían como supervisores— con la boca abierta, sumidos en una absoluta mudez, en el preciso instante en que hice mi aparición flotando sobre una tabla deslizadora.
Concedí calificaciones aprobatorias tanto a aquellos que todavía se esforzaron por interceptarme mientras me desplazaba sobre el aparato, como a los que, con absoluta serenidad, se organizaron en equipos y arremetieron en el momento exacto en que descendí de él.
Hubo también un individuo —ya fuera impulsado por la audacia o por pura insensatez— que saltó sobre la tabla deslizadora abandonada y se precipitó hacia mí, únicamente para terminar rodando estrepitosamente por el campo nevado.
La premisa en sí no carecía de mérito, de modo que también lo aprobé y determiné someterlo al programa de entrenamiento de jugadores.
Taejeong, Miel de Encierro y Shin Eun-jo superaron la prueba sin mayor contratiempo.
Solo tras su aprobación procedí a exponerles la estrategia destinada a la producción en masa de jugadores.
Una vez que hubo asimilado toda la información, Miel de Encierro expresó con manifiesta admiración:
—En verdad, eres incapaz de pensar en otra cosa que no sea estafar a la gente, ¿no es así?
—Agradezco el cumplido.
—Pero, ¿es prudente manifestar esto mientras un jugador de otra zona nos escucha?
—Tampoco tenía un interés particular en escucharlo.
Shin Eun-jo, quien acariciaba con delicadeza a Luna Moon resguardada en el interior de su abrigo, dirigió una mirada incisiva a Miel de Encierro antes de volverse hacia mí. Su semblante denotaba una marcada inquietud tras haber interceptado el plan.
—Es cierto que solicité presentar el examen de admisión… pero regresaré a mi zona próximamente. Si albergas la intención de impedirme la salida…
—Eso no sucederá. Tampoco deseo que permanezcas aquí por un período prolongado.
Por supuesto, se vería obligada a prolongar su estancia durante un tiempo más. Todavía requería extraerle información adicional respecto al representante de Cthulhu Games.
No obstante, debo proceder con cautela.
A tenor de lo manifestado por Adicto al Ttopamine, las condiciones requeridas para habilitar desbloqueos adicionales en el sistema parecían hallarse vinculadas al hecho de que Padre nos había poseído…
El hecho de que el sistema de Shin Eun-jo continuara sin registrar nuevos desbloqueos aun después de haber entablado contacto con el representante de Cthulhu Games podría guardar relación con su incapacidad para recordar, hasta fecha reciente, la denominación comercial de Cthulhu Games.
Si formulaba la interrogante equivocada en relación con Padre y provocaba inadvertidamente un desbloqueo suplementario en su sistema, ambos enfrentaríamos complicaciones severas. Era preferible enfocar el asunto con suma prudencia.
Fue en ese momento cuando Taejeong levantó la mano y planteó:
—Comprendo el propósito de impartir formación de jugadores a los PNJ. Sin embargo, para instruir en dicha disciplina… el instructor también precisaría ostentar la condición de jugador, ¿no es así? ¿Quién se encargará de la enseñanza?
—De la instrucción de los jugadores se ocupará Miel de Encierro.
Las reacciones ante mi comentario displicente no se hicieron esperar.
En primer lugar, Miel de Encierro:
—¡Oh, fantástico! ¡Ascendido de discente a docente!
Efectivamente. Su intelecto continuaba habitado por un jardín floreciente, inmutable como siempre. Tratándose del mismo sujeto que había recibido un recado de Adicto al Ttopamine sin habérmelo mencionado jamás, cabía perfectamente la posibilidad de que hubiera olvidado por completo la recepción de dicho mensaje.
Indagaré acerca de la nota de Adicto al Ttopamine más adelante.
De enterarse de que ya había entablado contacto con el individuo en cuestión entretanto, iniciaría un interrogatorio minucioso sobre el tenor de nuestra conversación.
En fin.
A diferencia del entusiasmo mostrado por Miel de Encierro, Taejeong y Shin Eun-jo…
—¿Hablas en serio…?
—¿Has perdido la razón? ¿En manos de quién estás delegando semejante tarea?
Tal era, previsiblemente, la respuesta de jugadores dotados de facultades mentales plenamente operativas.
Miel de Encierro pareció profundamente agraviado por su reacción y exclamó:
—¡Qué insolencia! ¡Por qué! ¡Adicto a la Dopamina me ha conferido esta responsabilidad! ¡Su actitud hacia el profesor carece de todo decoro! ¡Les voy a restar puntos a todos!
—…¿De verdad vas a encomendar la docencia a un sujeto de esta calaña?
Shin Eun-jo observó a Miel de Encierro con manifiesta repulsión.
Sin embargo, era precisamente esa faceta suya la que resultaba funcional a mis propósitos.
—Presenciarlo actuar de ese modo no hace más que afianzar mi convicción.
—¡¿Qué?!… ¿Te has vuelto loco?
—Hyung… ¿te encuentras bien de salud?
Negué con la cabeza ante ambos y sentencié:
—A fin de cuentas, si nuestro objetivo es generar falsos jugadores, resulta óptimo reproducir en serie prototipos de la índole de Miel de Encierro.
—…¿Cómo dices?
Tal como había señalado con anterioridad, el nivel cognitivo de los PNJ de la Zona Cola no destacaba por su elevación. Por consiguiente, la masificación de jugadores dotados de un intelecto superior presentaba una extrema dificultad.
¿Pero bajo el modelo de jugador representado por Miel de Encierro?
Estábamos en condiciones de replicarlos de manera indefinida.
—Sería ideal que incluso adoptaran sus patrones discursivos. De ese modo, podríamos infligir daño cognitivo mediante el mero intercambio verbal.
—¿Acaso la bondad natural en el carácter de los PNJ de esta zona no constituía su única ventaja genuina……?
Ante la acotación de Taejeong, repliqué desde una absoluta incomprensión:
—¿Por qué razón poseer una disposición benigna habría de constituir una ventaja?
—Esa es una manifestación inequívoca de la mentalidad de un psicópata.
Shin Eun-jo descartó mi interrogante catalogándola como un discurso psicopático en estado puro y prosiguió:
—Bien… ahora comprendo los motivos por los cuales no existía inconveniente en que presenciara esto. Jamás concebiría la idea de adoctrinar a los infantes de esta zona para transformarlos en réplicas de Miel de Encierro con el único fin de aniquilar a jugadores de procedencia ajena. Tu disposición a transgredir cualquier límite con tal de alzarte con la victoria es absoluta. Eres, en verdad… una entidad aterradora.
—Yo también experimento temor ante ti, hyung……
Ambos habían pasado por alto por completo que Miel de Encierro permanecía apostado a escasa distancia, captando cada vocablo.
—No alcanzo a discernir el objeto de su discusión, pero en cualquier caso, Adicto a la Dopamina: reclamas una mayor dotación de jugadores con mis características en esta demarcación territorial, ¿es correcto?
Vaya. Afortunadamente, había captado tan solo aquello que deseaba escuchar.
—Afirmativo. Así es.
Incluso el segmento que no logró asimilar se articulaba de manera armónica con mis requerimientos. Mi pretensión consistía en dotar a los PNJ de una apariencia afín a la de los jugadores; de ningún modo toleraría que desarrollaran la agudeza suficiente como para ambicionar mi jerarquía.
…¿Acaso constituía esto un atisbo de mentalidad despótica?
Miel de Encierro alzó ambos puños con fervor desbordante.
—¡Me emplearé a fondo, Adicto a la Dopamina!
—De acuerdo. Mucho éxito.
En aquel instante, carecía por completo de perspectiva acerca de las repercusiones que semejante determinación acarrearía con posterioridad.
Dentro de los cuadros directivos de la extinta facción pro-Daphne, el único exponente que conservaba la condición de activo con vida era el teniente general Radu.
En el transcurso de la jornada, había adoptado una resolución de considerable magnitud.
Hoy procederé a envenenar a Haydam.
Diversos factores habían convergido para consolidar dicha determinación.
En primer lugar, el atentado con veneno proyectado para hoy no constituía el precedente inaugural. Desde la irrupción de Haydam en el cónclave directivo, donde ostentó un dominio absoluto de información sobre sus integrantes y se interesó de manera casual por la descendencia del propio Radu, este último había instigado a su amante —quien desempeñaba funciones como empleada doméstica en la residencia del Comandante— para que administrara sustancias tóxicas en los alimentos cotidianos de Haydam.
A pesar de su condición de progenitor inmerso en una relación extramarital con una subalterna del domicilio del Comandante, su sentido de la responsabilidad filial permanecía intacto. Le resultaba inadmisible pasar por alto al muchacho que había aludido a su descendencia inmediatamente después del deceso del teniente general Batom.
Sin embargo, los reportes sobre el envenenamiento de Haydam jamás materializaron su llegada. Su consorte insistía vehementemente en cumplir con la pauta de toxicidad matutina y exhibía un agravio genuino, si bien Radu albergaba escepticismo al respecto. Indudablemente, la sensibilidad de aquella mujer le impedía consumar el envenenamiento en la dieta de un infante.
El único aspecto favorable radicaba en que, pese a la mención inoportuna sobre la estirpe de Radu en aquel contexto, Haydam no volvió a manifestar interés alguno por él ni por su núcleo familiar. Por consiguiente, Radu había optado por desistir del envenenamiento y estabilizar su doble vínculo conyugal en paz—hasta el momento en que Haydam forzó el retiro de Antón. (Este último se había apartado por iniciativa propia, es cierto, empero, tras convocar a la cúpula ejecutiva para anunciar su dimisión bajo el argumento de verse incapaz de emular el ímpetu juvenil, Radu atribuyó la responsabilidad a Haydam). Posteriormente, Haydam inculpó al teniente general Max como responsable directo en el ilícito de homicidio castrense.
¡Concediendo un margen a la figura del exgeneral Antón, la imputación contra Max carece por completo de fundamento fáctico……!
Radu sustentaba la convicción de la inocencia de Max, un juicio que distaba de ser erróneo. La premisa de la imposibilidad de mantener una actitud pasiva frente a las acciones de Haydam resurgió con inusitada fuerza.
Debo articular una respuesta por todos los medios.
En el transcurso de estas reflexiones, le sobrevino la información pertinente.
—¿Lady Daphne… solicita el divorcio?
La súbita revelación del proceso de disolución matrimonial entre el Comandante y Lady Daphne operó como un impacto fulminante. Radu constaba de la naturaleza carente de pasión que caracterizaba su vínculo, así como de la certidumbre de que, ante la aparición de Haydam, la sucesión recaería en el joven. Aun cuando el Comandante careciera de afecto personal hacia Lady Daphne, jamás la había relegado por un lapso superior a una década. La eventualidad de un divorcio inmediato tras la aparición de Haydam jamás se había configurado en los cálculos de Radu.
El subsecuente reporte lo sumió en un desvanecimiento momentáneo in situ.
El nuevo consorte de Daphne resultaba ser Meursault Pendleton, el infame individuo que había ejecutado con un disparo al teniente general Batom.
Aun tras reponerse del estupor, Radu experimentaba una total incredulidad ante la realidad; sus manos temblaban de manera convulsiva.
—¡¡Lady Daphne, depositaria de la dignidad suprema en la totalidad de esta demarcación……!!
La totalidad de los jerarcas de la facción pro-Daphne habían sido beneficiarios de prebendas colosales por parte del excomandante. A diferencia del dignatario actual, su predecesor se había erigido como un dictador de naturaleza clemente. Dicha formulación conceptual podía parecer paradójica, empero constituía la descripción fidedigna del régimen.
Por consiguiente, la cúpula pro-Daphne había prodigado a Daphne —hija del anterior Comandante— un afecto equiparable al filial. La propia Daphne irradiaba un magnetismo singularmente absorbente, razón por la cual le profesaban una lealtad sincera, honrándola simultáneamente como matrona entrañable y soberana legítima en sustitución del difunto Comandante.
¿Y ahora se hallaba degradada desde la posición cimeria de consorte del Comandante hasta el rango subalterno de esposa de un simple mayor general? ¿El Comandante había consentido formalmente las nupcias entre Lady Daphne y Meursault?
Resultaba inverosímil.
Si un acontecimiento inédito irrumpía de improviso, presuponía la irrupción de un factor determinante en la modificación del escenario operativo.
Específicamente, Haydam, el descendiente ilegítimo del Comandante surgido ex abrupto de la nada.
¡¡Ese infante finalmente……!!
Que aquel Meursault Pendleton hubiera albergado en el pasado afecto por Lady Daphne constituía un secreto a voces entre la oficialidad.
No obstante, tras el enlace matrimonial de Lady Daphne con el Comandante Hayden y la subsecuente asunción de Meursault como ayudante de este último, imperaba el consenso generalizado de que dichos sentimientos habían sido extirpados.
La única justificación concebible para su osadía al proponer matrimonio radicaba en el respaldo instigador provisto por Haydam desde la sombra.
¡A pesar de haber proferido reiteradas advertencias a Lady Daphne……!
Haydam ostentaba la condición de descendiente ilegítimo. Sin embargo, toda la plana mayor conocía la relación sentimental que había vinculado a Luna Moon con el Comandante Hayden con mucha anterioridad a las nupcias de este con Lady Daphne. Desde la perspectiva de Haydam, la usurpadora de su progenitor no era otra que Daphne.
Nos hallábamos ante un infante pernicioso, inmune al remordimiento ante el deceso físico acaecido en su presencia inmediata. Era consecuente su aspiración a vindicar la memoria materna.
La expresión reflejada en su mirada al contemplar el retrato obsequiado por el exgeneral Antón había sido motivo de zozobra desde su génesis……
Haydam había consumado por fin su venganza contra Daphne, reduciéndola al estatus conyugal de Meursault.
—De persistir esta coyuntura… me resultará insostenible convivir con el peso del remordimiento hacia el Comandante primigenio.
Consecuentemente, Radu tomó la determinantes de perpetrar personalmente el envenenamiento de Haydam.
Confeccionó confitería de chocolate profusamente saturada de tóxico, aguardando la ocasión propicia para propiciar un encuentro «fortuito» con Haydam. El muchacho exhibía una agudeza extrema; si Radu procuraba su contacto de manera deliberada, activaría de inmediato sus sospechas frente a cualquier ofrecimiento comestible.
Subsiguientemente, se difundió la noticia de una visita programada de Haydam a la academia militar con motivo de los preparativos para la ceremonia de apertura. Bajo el pretexto de inspeccionar el desempeño de su pupilo patrocinado, Radu se encaminó al complejo académico, interceptando a Haydam sin tropiezos.
—¿No es acaso lord Haydam? Has experimentado un desarrollo notable desde nuestra última interacción.
Esforzándose por exprimir sus últimas dotes histriónicas, desplegó su semblante más afable, si bien Haydam le dispensó un recibimiento circunscrito a una gélida sonrisa.
—¿A qué obedece tu presencia en este lugar?
Ante la inmediata afloración de recelo, Radu corroboró el acierto de su estrategia simulando la casualidad.
—He venido a supervisar a mis pupilos. Al fin y al cabo, el ciclo lectivo ha progresado.
—Ah……
—Ah, he traído provisiones para los menores. Lord Haydam, te ruego que aceptes una porción. Se trata de chocolate.
La selección de dicho comestible obedecía a un criterio estratégico. En el ámbito de la zona, la adquisición de galletas presentaba escasa dificultad, en contraste con el chocolate, cuyo complejo procesamiento lo convertía en un bien sumamente esquivo. Por consiguiente, un sujeto con los antecedentes de Haydam no desestimaría el presente. Asimismo, conforme a los trascendidos, su crianza se había desarrollado en condiciones de inanición parcial en los suburbios, generando una fijación conspicua por los recursos alimentarios.
Un individuo con semejante perfil jamás repudiaría el chocolate.
Conforme a las previsiones de Radu, los labios de Haydam dibujaron una leve curvatura ascendente y aceptó la golosina sin ofrecer la menor resistencia.
—Ingiérelo con celeridad antes de que sea advertido por terceros.
Asimismo, existían referencias sobre la debilidad de Haydam hacia los infantes de la demarcación. Temeroso de que el joven optara por declinar la ingesta y redistribuir el presente, Radu acentuó perentoriamente la directriz de consumirlo de inmediato.
Por motivos inescrutables, Haydam prorrumpió de súbito en una carcajada, tributándole a continuación una ligera reverencia salutífera.
—Lo degustaré con profunda gratitud.
La manifestación de unos modales inusualmente cordiales y refinados descolocó a Radu por un instante, si bien los dados ya habían rodado.
Haydam introdujo la totalidad de la pieza de chocolate en su cavidad bucal mediante un ademán exento de vacilación.
Radu lo contempló con una rigidez extrema en cada fibra muscular.
—No obstante……
Al reabrir Haydam la mandíbula, el chocolate se había volatilizado por completo, induciendo en Radu la inminente expectativa de presenciar una hemorragia y un colapso orgánico subsecuente. En su lugar, Haydam articuló con una dicción impecablemente diáfana:
—¿Inmerso en tus devaneos adúlteros, al parecer?
—…¿Cómo dices?
Radu vaciló respecto a la fidelidad de sus facultades auditivas.
—Para ser francos, tu catadura moral resulta lo suficientemente deleznable como para exasperarme en cada encuentro, pero técnicamente mi progenitor también incurre en el adulterio al igual que Meursault, motivo por el cual carezco de solvencia moral para emitir juicios. Procede con tu estilo de vida.
Haydam exhibía una impronta angelical, empero los enunciados emanados de sus labios guardaban nula correspondencia con su fisonomía; la disonancia cognitiva adquiría proporciones casi físicas.
A más de lo anterior—
¿Por qué razón… se obstina… en no perecer?
Haydam continuó su marcha a su lado como si nada extraordinario hubiera acaecido.
Había vertido personalmente en aquel chocolate un volumen de toxina suficiente para abatir a un espécimen monstruoso de gran envergadura mediante un único impacto.
La manipulación y la entrega habían corrido por su cuenta exclusiva; la hipótesis de una alteración fortuita quedaba descartada. No obstante, Haydam se alejó con paso firme, en un estado de salud óptimo, hasta desvanecerse de su campo visual.
Radu aguardó con expectativa un reporte sobre el deceso de Haydam, presumiendo un posible efecto retardado del agente tóxico. Transcurrió el día ulterior, y el subsiguiente. Ninguna notificación mortuoria alusiva a Haydam se materializó.
Y cuando finalmente sobrevino el parte oficial de defunción, este no correspondía al óbito de Haydam que Radu había estado aguardando.
Se trataba del anuncio del fallecimiento de Daphne.
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