Me Case con la Dragona que Maté Novela - Capítulo 151
Capítulo 151: Rompiendo el Huevo
Base de Operaciones contra Crisis del Imperio Arken.
Esta facción, reunida exclusivamente durante emergencias, se encarga de gestionar aquellos problemas severos que amenazan la estabilidad imperial.
Formado por cinco Altos Consejeros en total, su labor actual es llevar a cabo una evaluación posterior para definir cómo se desarrollarán los eventos futuros y señalar a los culpables.
La capital del Imperio Arken seguía su ritmo pacífico, completamente ilesa.
Esto se debía a que la marcha de las bestias fue erradicada de un solo impacto, poniendo fin a la amenaza.
Por esta razón, gran parte de la población lo vería solo como un simple alboroto.
No obstante, la verdad era que todo un ejército había sido destruido.
Alexander procuró mandar tropas de apoyo, pero la situación empeoró considerablemente por culpa de quienes buscaban huir de su deber.
Fingiendo padecer una enfermedad, Alexander fue quien, en la práctica, provocó el malestar en aquellos que retrocedieron.
Escudándose en la idea de que estaban propagando una epidemia en el imperio, ordenó la ejecución no solo de los involucrados, sino también de todas sus familias, reduciéndolos a cenizas sin contemplaciones.
«Bueno, al menos no prolongó su sufrimiento».
Sea como fuere, Alexander se encontraba contra la espada y la pared.
Se había librado un combate brutal y despiadado, y resultaba evidente que el origen del desastre fue una falla producto del desconocimiento, más que una diferencia insuperable de poder.
Era imposible que esquivara la carga y la culpa de lo sucedido.
A raíz de estos eventos, Ferda fue llamado para testificar.
— El Príncipe Heredero Alexander se encuentra acorralado.
— Las cosas no serán así.
Ante el comentario de Isabella, Ferda contestó de forma automática.
Isabella inclinó el rostro, confundida.
Es evidente que se trata de una reunión para cuestionar la responsabilidad de Alexander, ¿acaso no es así?
— ¿A qué te refieres?
— Lo más seguro es que esto sea una trampa diseñada para mí.
— ¿Una trampa dirigida a usted, Regente-nim?
Ferda procedió a explicarle las verdaderas intenciones detrás del llamado.
— Al principio el tema principal será Alexander. Fingirán seguir la ruta de averiguar qué ocurrió, quién actuó correctamente y quién falló, aparentando que ese es su verdadero objetivo.
— ¿Y qué pasará después?
— Luego, de manera abrupta, declararán que la verdadera culpa le pertenece a otra persona. ¿Quién crees que estaría más expuesto a esa acusación?
— Algún encargado de estrategia que cometió un error o…
La mirada de Isabella se fijó directamente en Ferda.
— Sería usted, Regente-nim.
— Ese será el rumbo que tomarán.
Mientras más alto es el rango del implicado al que se cuestiona, más común es esta táctica, y considerando que se trata del Príncipe Heredero, es prácticamente una certeza.
Ferda ya había experimentado situaciones idénticas en el pasado.
Al comienzo, la charla fluye con aparente normalidad, luego sugieren que el verdadero responsable es un tercero, para finalmente arrinconarlo con astucia, exigiéndole que admita su culpa.
En el pasado, intentaba defenderse con argumentos lógicos, pero la presión del interrogatorio terminaba volcando toda la responsabilidad sobre Ferda.
«¿En qué terminó todo aquello?»
«Le rebané el cuello al infeliz que empezó a presionarme».
El silencio invadió la habitación de inmediato.
En aquella época, Ferda ya había dominado al Mago de la Corte Imperial, por lo que se encontraba en una etapa donde podía actuar de manera implacable.
Salvo por ese sujeto que gritaba a los cuatro vientos, nadie más estaba dispuesto a arriesgar su vida enfrentándose a él.
«Ojalá pudiera resolver esto matando, igual que en aquel entonces».
Existe una salida bastante práctica para este problema, pero me es imposible recurrir a ella.
Ferda suspiró internamente, sintiendo lástima por la situación.
Isabella repasó en su mente las declaraciones de Ferda varias veces.
— Es innegable que el ritmo de crecimiento ha sido absurdamente rápido, al punto de dejarme asombrada a mí también. Pero, aun así, usted ocupa el cargo de Regente del Gran Ducado y es el compañero del Dragón Rojo. ¿De verdad tendrían la osadía de intentar una maniobra tan arriesgada?
— Aunque no lo hayan planeado así desde el inicio, es probable que la situación desemboque en eso.
El Imperio es consciente de que Valdrova representa un blanco fácil.
Aprovechándose de esa vulnerabilidad, otorgan un estatus nobiliario, utilizan la figura del prometido para apartar a un heredero que no les sirve, y la tratan como si fuera un simple can de vigilancia.
Al ver que Ferda está transformando ese territorio yermo en una fuente de riqueza incalculable, es natural que sientan recelo.
El Imperio Arken persigue un control centralizado absoluto y no soporta la idea de que las regiones periféricas prosperen.
— Y si observas esto, encontrarás la confirmación.
— …Ya veo.
Ferda indicó un documento que contenía los nombres de los asistentes a la junta extraordinaria.
Ese registro mostraba lo siguiente.
Presidenta de la Sociedad Mágica Serdes, Erdes Roton.
La institución mágica de mayor influencia en todo el continente había decidido inmiscuirse en la política interna del Imperio.
Isabella observó el nombre y asintió, comprendiendo la gravedad del asunto.
— Para que Erdes-nim acepte participar en una reunión tan problemática… Debe estar realmente furiosa.
— Así es.
Uno podría cuestionarse qué autoridad tiene ella para entrometerse, pero fue precisamente ella quien erradicó desde los cielos a las criaturas que amenazaban al Imperio.
La Archimaga del 7º Círculo, Erdes Roton, consiguió aniquilar por completo a un ejército de 20.000 monstruos desatando una lluvia de meteoritos.
Semejante hazaña le otorgaba el derecho indiscutible a participar en la discusión.
«Aunque carezca de un poder político total, nadie cometerá la imprudencia de hacerla a un lado».
Al tener claro que Erdes planea involucrarse para perjudicar a Ferda, él no puede permitirse el lujo de no hacer nada.
«Debo preparar un plan de respuesta».
¿Qué elementos requería dicho plan?
«Información precisa y una buena táctica».
Los datos son el armamento; la táctica es el método de combate.
Ambas se complementan mutuamente, y cuando se equilibran a la perfección, logran resultados espectaculares.
«¿Contamos con alguien en nuestras filas capaz de gestionar esto adecuadamente?»
Mori es una Sabia Esclava que posee el talento de la Biblioteca Universal.
Al no tener la facultad de razonar de forma independiente, funciona estrictamente como una herramienta.
«Además, ella se encuentra bastante lejos de donde ocurre todo esto».
Mori ofrece datos concretos sustentados en estadísticas.
El argumento de que el 45% del mérito le correspondía a Olivia no tuvo efecto, por lo que esta no es una de esas situaciones donde los razonamientos fríos tengan peso.
Ferda requería individuos con la agilidad mental para obtener detalles valiosos mientras vigilaban de cerca el panorama a través de espías.
Pensando en ello, recordó a un grupo sobresaliente en esa área.
«Black Bandana».
Siempre que había recurrido a ellos, exhibían su enorme capacidad, sin que su prestigio se viera manchado ni una sola vez.
Si había algún inconveniente,
«El costo será el verdadero obstáculo».
Las tarifas informativas de Black Bandana fluctúan dependiendo de la magnitud y lo complicado del encargo.
Siendo tan competentes, a medida que crece la importancia del trabajo, la tarifa se multiplica de forma drástica.
La magnitud de este encargo abarca prácticamente a todo el Imperio, obligando a penetrar hasta sus raíces más profundas.
Podrían pedir una cifra tan descomunal que ni siquiera vendiendo una nación entera para rescatar a otra sería suficiente.
«Si les presento una oferta débil, terminaré revelándoles lo desesperada que es mi situación».
Mantener la compostura al borde del abismo hasta el último segundo.
Esa era la batalla silenciosa que Ferda debía enfrentar.
— ¿No resultaría más conveniente ausentarse?
Ruri, quien había estado prestando atención, sirvió algo de té mientras proponía la idea.
Era una de las alternativas que Ferda también había barajado.
Hasta el momento, Ferda ha estado justificando su ausencia alegando exceso de trabajo.
Al no ser el foco principal del interrogatorio, calculó que podría ganar cierto margen de tiempo aun si lo convocaban oficialmente.
— Al tratarse de una evaluación posterior tan crítica, su relevancia es inmensa, por lo que excusarse con las obligaciones del territorio será complicado.
— Y si pierdo la oportunidad de defenderme, los ataques caerán sobre ti.
Cuando te arrancan un pedazo y te mantienes en silencio, te conviertes en una simple presa.
Para sobrevivir, es necesario hacer ruido, contraatacar y exponer tus motivos de tal forma que jamás intenten molestarte de nuevo.
En ese instante, alguien llamó suavemente a la puerta que estaba entreabierta.
— Regente-nim, ¿me permite pasar?
Se trataba de Jed.
— ¿Qué ocurre?
— Eh… Dientefino ha venido a buscarlo.
— ¿Dientefino?
— Me refiero a Garnet. La Líder de Black Bandana.
Haciendo memoria, durante nuestro primer encuentro la apodé Dientefino.
Un sobrenombre inspirado en su incisivo pronunciado, su dentadura puntiaguda y su tez morena.
Sea como sea, su llegada no podía ser más oportuna.
Aparecía justo en el momento en que más la necesitaba.
Al menos, la situación empezaba con el pie derecho.
La dinámica de poder es completamente distinta cuando ellos acuden por necesidad, en comparación a cuando uno solicita sus servicios.
— Hazla pasar.
Ferda se acomodó para dar la bienvenida a la visitante.
Con la autorización de Ferda, Garnet cruzó la puerta.
— Mis saludos al Regente-nim y a la Administradora-nim. Les ofrezco mis más sinceras felicitaciones por su aplastante triunfo en la reciente campaña de exterminio.
Garnet ofreció una reverencia llena de cortesía.
Tal como Jed había mencionado, el diente que sobresalía de su boca era imposible de ignorar.
— ¿Tu visita está relacionada con el interrogatorio posterior?
Ferda no dio rodeos.
— En efecto.
— Entonces estás al tanto de que pretenden usarme como señuelo.
— Así es.
Para la red de espionaje más eficiente de todo el continente, un detalle como ese no es ningún misterio.
— ¿Entonces tu intención al venir es exprimir mis finanzas un poco más?
Garnet escuchó sus palabras, extrajo unos papeles y los acomodó sobre el escritorio.
— Nuestro gremio exige pagos proporcionales al tamaño y la complejidad del encargo, sin embargo, el motivo de mi presencia hoy se aleja un poco de lo puramente comercial.
— ¿Sería tan amable de revisar estos documentos?
Ferda agarró el expediente y lo examinó.
Al posar su vista sobre el primer folio, tuvo que esforzarse para sosegar los latidos de su pecho.
Manchas amarillentas y desgastadas salpicaban las hojas, pero la información era completamente legible.
Isabella, que leía el contenido a su lado, indagó llena de asombro.
— ¿No corresponden estos registros a la información confidencial de la cúpula de Black Bandana?
El documento no se limitaba a exponer nombres o retratos.
Describía minuciosamente los alias que utilizaban y los lugares donde operaban, ofreciendo incluso directrices claras para dar con su paradero.
Garnet estaba poniendo todo al descubierto.
Era un movimiento completamente descabellado, rozando la locura.
Ya no importaba si el contenido era genuino o fabricado.
Garnet tomó la palabra.
— Con esta entrega, el primer paso se ha completado.
— ¿A qué paso te refieres?
— Al Rompimiento del Huevo.
El concepto de ‘secreto’ es la coraza que resguarda a cualquier facción clandestina.
Garnet estaba fracturando de manera voluntaria la coraza que juró proteger, exponiéndola ante la luz.
Al quedar al descubierto lo que albergaba el interior, no existía posibilidad de retroceso.
— En términos simples, Black Bandana inicia su proceso de disolución.
Al renunciar a sus secretos, la imparcialidad se desvanece.
Y sin esa imparcialidad, el propósito fundamental de Black Bandana deja de existir.
— Y a partir de este momento, nos estructuraremos como la Agencia de Inteligencia del Gran Ducado de Valdrova del Lejano Oriente, ofreciendo nuestra completa lealtad.
Ferda quedó atónito ante semejante decisión.
La mirada de Isabella, a quien observó de reojo, reflejaba una confusión idéntica.
Ambos compartían el mismo desconcierto sobre los motivos detrás de esta acción tan drástica.
— Una decisión sumamente arriesgada.
Ferda lanzó los papeles que sostenía de vuelta al escritorio.
— ¿Qué ocurriría si decido rechazar la oferta? ¿Qué falta han cometido los individuos mencionados en estos papeles para merecer una condena de muerte?
— De eso trata exactamente el Rompimiento del Huevo. Si quiebras el cascarón y extraes a un polluelo antes de tiempo, este perece irremediablemente. Los miembros de Black Bandana no tienen más alternativa que disolverse y fragmentarse de esa forma.
Garnet se expresaba como si el destino de ese polluelo prematuro no le incumbiera.
Representan la élite entre los gremios de espionaje, con una influencia que se extiende por todo el territorio continental.
Decir que equivale a la desaparición de toda una nación no sería una exageración.
«Lo más seguro es que mi reacción actual sea exactamente lo que ella buscaba provocar».
Si ella hubiera comenzado diciendo que entregaba sus expedientes como muestra de sumisión, las dudas de Ferda habrían sido mucho mayores.
Tal como se presentaba, daba la impresión de ser una determinación absoluta.
— ¿Estás diciendo que planeas destruir Black Bandana y me solicitas que los acoja como mis subordinados?
— Negativo. Nuestra lealtad será genuina, pero si nuestro objetivo fueran títulos vacíos, jamás habríamos llegado a este punto.
— ¿Entonces qué buscan?
— ¿Está familiarizado con los Caballeros Oscuros?
— Conozco perfectamente su existencia.
Guerreros que abandonan los principios de la caballería con el fin de salvaguardarla.
A diferencia de los caballeros tradicionales que se alzan como figuras heroicas en contiendas y combates justos, ellos son siluetas ocultas consagradas al asesinato y la infiltración.
Y la totalidad de la orden de caballeros rechaza reconocer que existen.
Gran parte de ellos siente una profunda repulsión ante la idea de que ostenten el título de ‘caballeros’ operando bajo semejante contradicción.
El reducido grupo que queda reconoce y valora su utilidad, viéndose obligados a repudiarlos por pura necesidad.
Y Ferda formaba parte de esa pequeña minoría.
Puesto que la gloria y el prestigio de los caballeros resplandecen gracias a quienes vigilan sus espaldas desde las sombras.
— Mientras más intensa es la luminosidad, más densa se vuelve la oscuridad. Bajo el yugo del poder absoluto, las conspiraciones viles y ruines nunca se detienen; ese es el propósito del Departamento Oscuro.
— ¿Su intención es transformarse en el Departamento Oscuro del Gran Ducado?
— En efecto.
— Me cuesta trabajo asimilarlo.
Para ser exactos, me resulta incomprensible.
Carecen de prestigio.
Tampoco gozan de un estatus oficial de poder, siendo elementos que deben ser purgados sin miramientos si llegan a ser descubiertos.
Es una labor demasiado pesada para sobrellevarla basándose únicamente en el sentido del deber.
Si Garnet experimenta ese nivel de compromiso, estaba obligada a convencer a Ferda.
— Este es nuestro legado familiar.
Declaró Garnet.
— El creador de Black Bandana fue el primer Director de Inteligencia del Imperio Arken, Mendel Bandana, y mi propósito al estar aquí es continuar con su mandato.
Ferda optó por enviar una señal mental a Mori por mera precaución.
Incluso los secretos mejor guardados en documentos físicos no logran escapar del alcance de su Biblioteca Universal.
— El registro de Mendel Bandana existe previo a la instauración del Imperio Arken. Posteriormente, su rastro desaparece de todos los archivos.
Una figura auténtica.
Y la razón por la que su nombre no embellece los relatos históricos es porque asumió su rol entre las sombras con total dignidad.
La interrogante de Ferda cambió de enfoque.
— ¿En qué consiste exactamente ese mandato?
Mendel Bandana se encargó de las labores más turbias para el Imperio Arken.
Dado que la meta actual de Ferda es ver arder al Imperio Arken, ¿no significaría esto pisotear el legado de su antepasado?
— El principio fundacional del Imperio Arken era forjar un territorio para la humanidad. Mi antepasado advirtió que dicho propósito podría corromperse en el futuro, motivo por el cual debía ser rectificado.
El lema que representa al Imperio de hoy es la presuntuosa afirmación de que no existe territorio que no puedan someter.
— En honor al último ruego de mi antepasado, el Imperio fue transformándose drásticamente con el paso de las generaciones. Se alzaron en protesta numerosas veces, reflejaron la voluntad del pueblo, pero fracasaron en su intento de enmendar el rumbo.
El Imperio incrementó su poder y su soberbia.
A fin de cuentas, ¿acaso no están empleando a un dragón como si fuera un simple sabueso?
— ¿Así que tu plan es cobrar venganza contra este Imperio que se niega a entrar en razón?
— No se trata de venganza. Se trata de asistencia.
Garnet replicó con rotundidad.
— Si es imposible perforar la base para vaciar el agua corrompida y rancia de una vasija, y esta se ha solidificado, la única opción correcta es destrozarla por completo.
La realidad es que sus metas se alinean perfectamente con las de Ferda.
Ferda se vio inmerso nuevamente en sus cavilaciones.
A pesar de las dudas, notó que su postura era mucho más receptiva que al inicio.
«Estoy tratando con una traficante de secretos».
Una vendedora de secretos que hizo el juramento de no comerciar con falsedades jamás.
No cediendo ni un milímetro a las justificaciones, había protegido ese prestigio.
Eso era lo que más inquietaba a Ferda.
Si depositaba su fe ciegamente en esa intachable reputación y la mantenía a su lado, ¿qué pasaría si la base colapsaba?
Atrapado en ese dilema, ¿sería capaz Ferda de conservar la cordura?
Ferda formuló su última interrogante.
— ¿Qué motivos reales tengo para depositar mi confianza en ustedes?
— Porque se quedará sin alternativas.
Sentenció Garnet con firmeza.
— El Imperio se escudará en este evento para justificar su intromisión oficial en el Lejano Oriente, y dicha intromisión podría convertirse en su obstáculo. Sin importar cuánta resistencia haya opuesto hasta ahora, no será capaz de resistir indefinidamente.
Forjar un reino es equiparable a levantar un pilar de rocas.
A medida que la altura aumenta, la tarea se complica, y el desplome puede ocurrir en un parpadeo.
La maldad contamina con facilidad; la bondad requiere esfuerzo para mantenerse pura.
— Si no es capaz de soportar esa carga, ambos encontraremos nuestro final a partir de este punto.
Una agrupación de espionaje imparcial desechó su neutralidad y llegó al extremo de divulgar sus confidencias, otorgándole a Ferda la capacidad de utilizar eso como garantía.
Exhiben su vulnerabilidad voluntariamente, forjan un vínculo de destino compartido y lo respaldan con su talento.
Con ese propósito en mente, Garnet llevó a cabo el rompimiento del huevo sin dudar.
— En ese caso.
Ferda le consultó.
— ¿Bajo qué fachada debo instalar al Departamento Oscuro?
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